La Roma antigua

Roma recoge la cultura griega, la enriquece y la reelabora, le da un nuevo sentido y la universaliza. A partir de ella, y con aportaciones propias, crea una nueva civilización que será el antecedente directo de la cultura europea occidental.

Los etruscos

Los orígenes de los romanos son un tanto obscuros. Son herederos de los etruscos, pero el origen de estos es, aún, más incierto. Su lengua estaba escrita en caracteres grecofenicios, pero no está descifrada. Sin embargo, sí se reconocen los nombre de dioses y los mitos, de clara influencia griega. No obstante, será el culto a los muertos lo que defina la religión etrusca.

Sus poblaciones eran ciudades estado enclavadas en lugares defensivos del interior, dominadas por la aristocracia, y con un rey, también sacerdote. Comerciaban con la región del Elba, de donde importaban hierro. La posesión de hierro, y su organización, les llevó a una política expansionista, en competencia con Cartago y Grecia. Sin embargo, al no contar con un Estado unitario, la expansión debilitó su poder. En el 524 a.C. son derrotados por los griegos, en el 510-509 a.C. por Roma.

La monarquía

La fundación de Roma pertenece a la leyenda. Según la tradición, Rómulo y Remo fundaron Roma en el 753 a.C., en la época de Homero, y medio siglo después que Atenas y Cartago. La historia primitiva de Roma está envuelta en la leyenda, porque no hay textos escritos. En realidad, no hay textos históricos hasta la época de César y Augusto, aunque los romanos utilizarán la escritura desde finales del siglo VII a.C. Aunque con la invasión de Roma, en el 387 a.C., por los galos, y su incendio, se perdieron muchas fuentes. Los historiadores romanos fueron llenando el vacío con leyendas, lo que falsificó la historia. Ellos fecharán la fundación de Roma en el 21 de abril del 753 a.C. y le atribuirán un origen divino. El emplazamiento de Roma se hace en un lugar estratégico, y de fácil defensa, en las siete colinas de las orillas del Tíber (Aventino, Capitolio, Celio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal), y en un nodo comercial que enlazaba las rutas terrestres con las marítimas.

En Roma vivirían dos tribus: los latinos y los sabinos, después del legendario rapto de las sabinas, y sólo más tarde llegarían los etruscos. Estas dos tribus se irían alternando en el poder, y Roma tendrá por duplicado todas las instituciones. En un primer momento habría dos reyes: Rómulo y Tito Tacio. Pero muerto Tito Tacio, Rómulo comienza a construir la unidad de Roma. A este se le considerará el fundador de Roma. Creó un ordenamiento jurídico (norma de convivencia), repartió el pueblo en tres tribus, cada tribu en diez curias, y cada curia debía poner a disposición del ejército 100 infantes y 10 jinetes. Rómulo creó, para el gobierno de la ciudad, una asamblea de ancianos, el Senado, en el que se sentaban los jefes de los clanes. A su muerte, en el 716 a.C., fue divinizado con el nombre de Quirino.

Numa Pompilo (716-673 a.C.) sucedió a Rómulo y continuó su labor. Sistematizó los ritos, cultos y colegios sacerdotales, asimilando las corrientes religiosas que corrían por Italia. Una vez conseguida la unidad religiosa, Roma se lanza a la expansión territorial. Tulo Hostilio (673-641 a.C.) será quién inicie la expansión, que continuó Anco Marcio (641-616 a.C.). Anco Marcio comenzó a construir la gran ciudad de Roma con el primer puente sobre el Tíber y el primer acueducto.

Pero el ascenso de Roma queda detenido por el expansionismo etrusco y griego. Durante el reinado de Tarquino Prisco (616-578 a.C.), sin embargo, se dedica a consolidar la ciudad de Roma: haciendo numerosas obras públicas, como el foro, el circo, el templo de Júpiter en el Capitolio o las cloacas. Trató de debilitar a la aristocracia, a la manera de los tiranos griegos, promoviendo una mayor participación popular en la vida pública. El etrusco Servio Tulio (578-534 a.C.) le sucedió. Servio Tulio sustituyó la división en tribus por un reparto territorial, creando cuatro tribus urbanas y dieciséis rurales. Tenían, ante todo, un carácter administrativo y fiscal. Para la participación en la vida pública dividió a la gente en seis clases, según el censo, que debían armarse a la medida sus ingresos, lo que suponía formar parte de la asamblea del pueblo. Cada clase se dividía en centurias, con un voto cada una. El número de centurias de cada clase dependía de su riqueza y de su contribución al Estado. Así, las clases ricas dominan el poder. Servio Tulio fue, también, el constructor de la primera muralla. A Servio Tulio le sucede, después de asesinarlo, Tarquino el Soberbio (534-510 a.C.). Los abusos de poder de Tarquino y su familia provocaron una revolución. En el 510-509 a.C. es derrocado y se proclama la república.

Economía y sociedad

La base económica de Roma, en la época de la monarquía, era la ganadería. Esta era de propiedad privada, mientras que la agricultura era de propiedad comunal. Aunque, con el tiempo, también sería privada. El régimen de tenencia era la pequeña propiedad, puesto que cada familia tenía lo que podía explotar directamente.

Pero dada la posición de la ciudad, en una importante ruta comercial, cada vez más los romanos se dedicaron al comercio; principalmente de productos agrícolas, ganaderos, sal, manufacturas etruscas e importaciones griegas y fenicias. Hasta mediados del siglo IV a.C. Roma no acuñó moneda, y se pagaba con el peso en bronce.

La escritura se introduce entre finales del siglo VII a.C. y principios del siglo VI a.C., con un alfabeto propio. La escritura se utiliza para fijar textos jurídicos, transmitidos por tradición oral, y los documentos privados.

La base de la estructura social fue la familia y la gens. La familia era el conjunto de persona que estaban sometidas a la patria potestad. Era la unidad básica de explotación agraria, que incluía a los esclavos, el ganado, las tierras y la vivienda. La patria potestad daba al cabeza de familia un poder total, pudiendo decidir, incluso, sobre la vida y la muerte. Además, era el único titular de los bienes patrimoniales. La sumisión a la patria potestad no dependía de la edad, y duraba hasta que el páter familia moría o transmitía su poder. La gens la constituían los descendientes de un páter familia, generalmente legendario. Probablemente, en un primer momento, la gens era la titular de los bienes patrimoniales.

Desde el comienzo, la sociedad romana se dividió en tribus y curias, que eran, más que nada, unidades de reclutamiento militar y de decisión política. Eran las curias las que se reunían en las asambleas populares o comicios. Con la reforma de Servio Tulio la división en tribus pasó a ser territorial, por lo que se liberó de la dependencia de la gens.

La sociedad estaba estructurada en clases. Los patricios constituían la clase dominante: la aristocracia. Los plebeyos eran la clase baja: pequeños propietarios pobres, artesanos urbanos y comerciantes. Inicialmente no pertenecían a la gens, y estaban excluidos de los cargos públicos. Además, existía la clientela: un grupo social jurídicamente libre pero sujetos a sus patronos por dependencias de tipo personal. El patrono le daba protección y a cambio cultivaba las tierras que recibían del patrono, algo similar a la dependencia feudal. En la misma situación estaban los esclavos, pero estos no tenían libertad jurídica.

El régimen político estaba dominado por el rey. El rey es un jefe militar, religioso y judicial. El poder unitario del rey, cuando asumía las facultades políticas, ejecutivas y legislativas, se denominó impérium. Junto al rey aparece el Senado, asamblea constituida por los jefes de las gens, como órgano consultivo. La asamblea de pueblo agrupaba a las curias, cada una con un voto. Inicialmente no tenía funciones legislativas y debía reconocer el impérium del rey. El ejército tenía carácter gentilicio, pero con la reforma serviana pasó a ser territorial, y cada soldado debía costearse su propio equipo, ayudado por su curia; que debía equipar a cien soldados: una centuria.

Para los romanos, la religión era, ante todo, el temor a lo sobrenatural. En Roma, la religión tenía dos vertientes: una pública, el culto estatal, y otra privada, el culto a los lares familiares. Como en Grecia, la religión no era un asunto de religiosidad personal; más bien tenía un carácter contractual. Se honraba a los dioses si estos les protegían. En principio, carecen de imágenes, templos y doctrinas, aunque se instituyen ritos para atraer el favor de los dioses. El panteón romano se creó influido por el griego y el etrusco. Los dioses son casi los mismos, aunque cambien de nombre. El culto a los muertos llevó a deificar a los reyes, y más tarde a los emperadores.

La república

El año 510 a.C. es el de la caída de la monarquía y el triunfo de la república. El mando militar y político pasó a los magistrados electos y de duración limitada: los cónsules (367 a.C.). Estos magistrados tenían impérium, pero con limitaciones. La magistratura duraba un año, y al cesar se le podían pedir responsabilidades. Al ser elegidos los magistrados dependían de los electores. Y por último las magistraturas eran colegiadas, con lo que varias personas ejercían la misma función con idéntico poder. Sin embargo, la magistratura preponderante fue el praetor máximus, jefe del ejército. A mediados del siglo V a.C. aparece como magistratura suprema un colegio de diez miembros: el decemviri, para redactar el Código Penal. Inicialmente, los magistrados eran nombrados por sus predecesores, pero en el siglo V a.C. se comienzan a votar. Con la desaparición de la monarquía, el poder del Senado se robustece. El Senado está constituido por 300 senadores, representantes de las familias más ricas, y no tenía funciones específicas. Sus miembros eran nombrados por los magistrados, con carácter vitalicio (desde finales del siglo IV a.C. durante cinco años). La intervención popular en la vida política creció.

Sin embargo, fue la aristocracia la que dominó la vida pública, al monopolizar el consulado. El pueblo estaba al margen de la política, hasta que los plebeyos ricos consiguieron que se creará el cargo del tribuno de la plebe, que comenzaron siendo dos y llegaron a ser diez. El tribuno de la plebe tenía la capacidad de vetar cualquier decreto. Los tribunos eran elegidos en los comicios tributos, el pueblo reunido por tribus, en los plebis scita. Gracias a las presiones de los tribunos de la plebe la ley se plasma por escrito en el Código de las Doce Tablas (451-450 a.C.), con lo que cayeron las prerrogativas de la aristocracia. El derecho romano será una de las contribuciones más destacadas del legado de Roma a Occidente. No obstante, el Derecho que lega Roma no se basa en este Código, sino en las recopilaciones de Justiniano, en el siglo IV: el Digesto o la Pandectas o compilación de la jurisprudencia; el Código o recopilación de las leyes, o constituciones imperiales (en las que se incluyen las leyes que promulga Justiniano); las Instituciones, que recopilan los principios elementales del Derecho; y las Novelas, que recopilan las leyes promulgadas después de publicados las otras tres colecciones. Además, están las interpolaciones, que son pequeñas reformas o innovaciones.

En estas condiciones, Roma comienza la construcción de un imperio, conquistando la península itálica, y entrando en guerra con Cartago en Hispania y con Grecia en el Peloponeso.

Transformaciones de la vida social y económica

La expansión territorial transformó radicalmente la sociedad romana, su economía y sus relaciones comerciales. El número de esclavos aumentó. Se convirtió en un fenómeno masivo por los prisioneros de guerra que se hacían entre población civil de las regiones conquistadas. El aumento de la esclavitud posibilitó la explotación latifundista directa. Pero, la abundancia de esclavos favoreció su maltrato y las consiguientes rebeliones. Además, el uso de esclavos no favoreció el desarrollo tecnológico. El trato de los esclavos será muy diferente según donde se empleasen. Las peores condiciones las tenían los mineros y las mejores los domésticos, que según su preparación se les confiaba hasta la administración de la casa y la educación de los hijos. También fueron artesanos y labradores. Si la familia era rica, su status económico y social podía ser superior al de algunos hombres libres.

En las tierras conquistadas, los romanos se repartían las propiedades, lo que permitió crear grandes latifundios con propietarios absentistas, pero también pequeños propietarios libres entre los veterani. El impacto de las guerras púnicas permitió la creación de latifundios en Italia, a través de la subasta de tierras para obtener fondos, y la creación de un proletariado rural de jornaleros y colonos pobres.

La afluencia a Roma de ricos botines favoreció la actividad comercial. Era común que a las legiones les siguiesen comerciantes, que se instalaban en las cercanías de los campamentos. Además, la seguridad dentro del territorio dominado por Roma era notable. Por otro lado, Roma creó un sistema de comunicaciones terrestres, con las calzadas, puentes, etc., que fue muy útil a los comerciantes. El creciente dominio de Roma les llevó, también, a controlar los mares, y a comenzar el comercio marítimo, muy arriesgado pero muy rentable. El desarrollo económico favoreció la especialización y aparecieron los artesanos y los banqueros, en las ciudades. Todos ellos tendieron a asociarse en colegia para defender sus intereses y asistirse mutuamente.

La sociedad romana evolucionó con el desarrollo económico. Se estructuró en una serie de estratos marcadamente verticales, diferenciados por la posición que ocupaban en el proceso de producción, que tenían intereses antagónicos.

La nobleza senatorial era la clase más elevada, y la menos numerosa. La formaban las familias cuyos miembros pertenecían al Senado. Sus rentas patrimoniales son inmensas, gracias a su riqueza inmobiliaria, pero no podían ejercer el comercio. Eran los típicos terratenientes absentistas. Gastaban sus fortunas en las campañas electorales y tendieron a formar una oligarquía muy cerrada.

El segundo estrato lo formaba la orden ecuestre. Los caballeros desciende del primer ejército romano. Tenían grandes privilegios, como la formación de un grupo electoral propio. La manutención del caballo corría a cargo del Estado. Lo constituían familias con un patrimonio muy grande, ya que eran elegidos por el censor entre las familias ricas. Además, podían dedicarse al comercio. En general, vivían fuera de Roma. A pesar de su fortuna, no se les permitía acceder al Senado.

El pueblo está formado por los hombres libres de Roma. Es un grupo muy heterogéneo en el que hay grandes diferencias de patrimonio. Son comerciantes, artesanos, propietarios de tierras, labradores, colonos, asalariados y hasta la aristocracia de provincias. Estos grupos tienen intereses contrapuestos y enfrentados, por lo que será una clase con poca cohesión social. En el estrato más bajo están los esclavos, como hemos visto.

Además, en Roma hay otra contraposición: la diferencia entre campo y ciudad. Toda la vida se centra sobre la ciudad, que es la que tiene más peso en la política y en la economía. El campo está dominado por las oligarquías terratenientes.

Magistraturas e instituciones republicanas

El poder en la República era ejercido por los magistrados. El magistrado tenía impérium, es decir, poder público; aunque los magistrados menores tenían potestas. Las magistraturas se ejercían durante un año, al final del cual se les podía pedir cuentas. La más alta magistratura fue el consulado. Siempre hubo dos cónsules que daban nombre al año. Tuvieron el mando militar y político. En circunstancias excepcionales podían ser sustituidos por un dictador, con plenos poderes, durante seis meses.

Otra alta magistratura fue el pretor, para la administración de la justicia. Hubo dos pretores, uno para los ciudadanos romanos y otro para los peregrinos.

De vital importancia para la vida en Roma fue la magistratura del censor, que elaboraban el censo en el que se clasificaban a los ciudadanos en función de su clase, y en el que estaban censados los páter familia. Esta era la base del reclutamiento militar y del derecho al voto.

Un cargo muy importante, no una magistratura, fue la del tribuno de la plebe, de gran influencia política, sobre todo ante el Senado. Gozaba de inviolabilidad, y podía convocar la asamblea de plebeyos: los plebis scita.

El Senado fue el órgano de gobierno por excelencia. Lo constituían unos 300 senadores, aunque fue aumentando con las crisis de la república. Sus miembros pertenecían a la clase alta, y eran elegidos por los magistrados. Los altos magistrados también tenían derecho a pertenecer al Senado. Esto hizo del Senado una institución oligárquica. Fue fundamental en la creación de leyes, ya que controlaban su presentación ante la asamblea popular.

Por último está la asamblea popular o comitia. En la asamblea popular se reunían las curias (las centurias, desde la reforma de Servio Tulio). La clase ecuestre tenía su propia asamblea, así como la plebe. En los comitia se votaban leyes y magistrados, y a los jueces de los tribunales. Esto no quiere decir que la república fuese un régimen democrático, ni siquiera a la manera griega. La asamblea popular era la que realmente hacía las leyes.

Cultura

Las mayores contribuciones que Roma ha hecho a la cultura han sido el derecho y el latín, origen de muchas lenguas modernas, y de muchas palabras en lenguas no románicas. Durante la república, y tras la conquista de Grecia, la cultura romana sufre una profunda transformación, caracterizada por la introducción de la civilización helenística, no la griega clásica, en la mentalidad romana. Entre las clases acomodadas la educación está en manos de los griegos.

Así, entran en Roma las últimas tendencias de la filosofía griega, como los estoicos de la mano de Panecio y Posidonio. Historiadores griegos como Polibio, Estrabón y Plinio. Los mayores filósofos romanos serían Cicerón, Horacio, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. En Alejandría destacan Plotino y Ammonio Saccas. Y ya en el siglo III Alejandro de Afrodisisa, Simplicio, Ammonio, Juan de Filópono, etc. Todos ellos comentaristas de los grandes filósofos griegos.

Destacaron matemáticos como, Papo, Teón de Hipatía en Alejandría, Nicómaco de Gerasa, Boecio y Diofanto en Roma; médicos como Herófilo y Erasistrato en Alejandría, Asclepíades, Aulo Cornelio y Galeno en Roma; y geógrafos como Pomponio Mela y Claudio Tolomeo, el más influyente de la antigüedad.

En la literatura tuvieron gran importancia las letras griegas. Se tradujo mucho del griego. Pero destacaron Andrónico, Nervio, César, Plauto, Terencio, Enio, Virgilio, Lucrecio, etc.

El imperio

La expansión territorial hizo necesaria la creación de un Estado centralizado y fuerte para mantener las conquistas. La república estaba inmersa en una serie de guerras civiles que la debilitaban. Las tensiones sociales comprometían la estabilidad de las instituciones. Para resolver estos problemas se acudió al nombramiento de dictadores, a la manera de los tiranos griegos. En el 133 a.C. Tiberio Graco promovió, como tribuno de la plebe, una reforma agraria, continuada diez años más tarde por Gayo Graco. Sin embargo, acabarían asesinados en el curso de una revuelta social.

Con motivo de la guerra contra Yugurta, Gayo Mario reclutó un ejército pagado por el Estado: el Ejército se hacía profesional. Mario venció en la guerra a Yugurta, a los teutones, a los cimbrios, a Mitrídates y, también, en la guerra social. Al ascenso de Mario y su política demagógica se opuso Sila, favorecido por la aristocracia, con lo que estalló una guerra civil. Mario murió en el 86 a.C. y Sila llegó a Roma apoyado por Pompeyo y Craso. Sila se hizo nombrar dictador vitalicio aterrorizando al pueblo. El poder recayó en el Senado, al que dominaba totalmente. Pero, con el tiempo, Sila perdió el favor del Senado y se retiró, muriendo en el 79 a.C. Fueron Pompeyo y Craso quienes recogieron su legado, en contra de la ley. Catilina intentó dar un golpe de Estado, pero fue descubierto por Cicerón.

En este ambiente, medra en la política Julio César, de familia noble y con relaciones con Pompeyo. César fue elegido cónsul en el 59 a.C.

Pompeyo promovió un pacto secreto con Craso y César, formando un triunvirato, y en el 56 a.C. se repartieron el imperio. César conquista las Galias. Craso muere en el 53 a.C., lo que significaba que César y Pompeyo se enfrentarían por el poder. En el 52 a.C. Pompeyo fue nombrado cónsul único y se le ordenó a César regresar a Roma. César se negó y Pompeyo recibió el encargo de defender la República romana, en el 49 a.C. César atacó Roma con sus tropas, y en el 48 a.C. venció a Pompeyo.

En el 46 a.C. se hizo nombrar dictador y en el 45 a.C. se hizo transferir todos los poderes, fue dictador vitalicio, cónsul, imperator, praefectus mórum y pontífice máximo con lo que tenía derecho a transmitir su cargo por herencia, que confió a Octavio. La república había terminado.

César utilizó sus poderes para realizar una reestructuración total del Estado. Debilitó al Senado quitándole la potestad de declarar la paz y la guerra, y la custodia del tesoro público. Tomó medidas populistas para arrinconar a la aristocracia, como la paridad jurídica entre los ciudadanos. Se hacía llamar divus y pidió al Senado el título de rey fuera de Roma. Pero César fue asesinado en el 44 a.C., cuando se iba a votar la cuestión.

Tras la muerte de César, el Senado intenta recupera el poder. Estalló una guerra civil entre la República, con Bruto; y los seguidores de César, con Marco Antonio al frente. Octavio fue elegido por el Senado para hacer la guerra a Marco Antonio. Durante la guerra mueren los cónsules. Octavio presenta su candidatura, pero al ser rechazada toma Roma; y se proclama Cónsul. Pero sus escasos apoyos no le permiten gobernar solo y se alía con Marco Antonio y Lépido formando un segundo triunvirato. Esta vez no secreto sino legal, y con impérium, lo que les permitió dictar leyes y nombrar magistrados. Las tensiones entre los triunviros degeneran en guerras, de las que sale victorioso Octavio ante Marco Antonio, pero como defensor del régimen republicano.

Octavio no podía hacerse rey, pero el Senado estaba desacreditado. Octavio hizo que el Senado le concediese poderes suficientes para ser jefe del Estado: el princes. En el 27 a.C. abandonó sus poderes, pero tras las súplicas del Senado aceptó el gobierno de las provincias no pacificadas. Esto le confería impérium, y el Senado le concedió el título de augusto (el título de imperator se lo otorgaron sus tropas y sería el utilizado, preferentemente, por sus descendientes). Se consolidaron así dos tipos de provincias: las senatoriales y las imperiales. Las senatoriales gobernadas por el Senado y que pagaban al erario, y las imperiales gobernadas por el emperador y que pagaban al fisco. Las ciudades tenían un régimen jurídico diferente. En el 23 a.C. desmonta una conjura contra él y tras ello hace que su impérium es extienda a todas las provincias y a la misma Roma. Octavio fue dueño del Estado. Asumió el cuidado de los servicios esenciales: vías públicas, policía, aprovisionamiento, etc. Para ello creó una burocracia funcionarial especializada. Lépido, que había estado apartado, muere en el 12 a.C. y se le conceden a Octavio sus títulos.

Al asumir las magistraturas republicanas Octavio no daba la imagen de rey, pero tenía poderes absolutos. Todos los poderes se le concederán en virtud de su auctoritas, que le reconoce el Senado por su carisma, gracias a su habilidad política. Octavio pacificó el imperio y en el 29 a.C. cerró las puertas del templo de Jano proclamando la «paz romana». En el año 2 a.C. el Senado le nombra páter patriae, y tendrá el beneplácito divino. El título imperial se hizo hereditario.

Hubo varias, dinastías como la de los Julios-Claudios, los Flavios, los Antonios y los Severos. Periodos de anarquía como los años 235 al 284, en los que el ejército quitaba y ponía emperadores. Diocleciano, un emperador puesto por el ejército, recuperó la autoridad moral y estabilizó el Estado. Las continuas luchas por el poder imperial llevarán a Roma a un período de anarquía en el que se reconocerán hasta cuatro emperadores: la tetrarquía.

Con la llegada del cristianismo (313) el emperador se comienza a titular dóminus, por influencia germánica, con lo que se rompe la tradición romana. El cristianismo se implanta como ideología en toda la sociedad.

El Estado imperial

El emperador

Octavio muere en el 14 y hereda el Imperio Tiberio. Se abre, así, el periodo más largo de la historia de Roma, en la que el emperador es la figura central del régimen. Tendrá los títulos de césar, imperator, princes, augusto y otros.

Tenía poder absoluto, y asumía alguna magistratura. Poseía amplios recursos económicos, procedentes de las provincias imperiales y su patrimonio personal. Y tenía derecho a nombrar a su sucesor, aunque debían estar apoyados por el ejército, que en épocas de anarquía quitaba y ponía emperadores. Los sucesores tendieron a divinizarse, incluso en vida, según el culto a los muertos.

El senado

El senado continúa funcionando como en la república, pero su poder va decreciendo alarmantemente. Da al régimen una imagen de legalidad aunque no tiene ninguna autoridad.

Las continuas purgas de senadores hacen de él una institución sin oposición al emperador. Sus miembros pertenecen a una oligarquía que tiene el favor del emperador, ya que es él quien controlaba el acceso al Senado.

La asamblea del pueblo

Las asambleas del pueblo perdieron toda relevancia. Teóricamente mantuvieron su función electoral pero no elaboraban las listas de candidatos.

Las magistraturas republicanas

Las magistraturas republicanas se mantuvieron, pero perdieron sus funciones y su importancia política, al estar sometidas al emperador, que era quien las nombraba.

Los funcionarios imperiales

Los funcionarios imperiales fueron los que administraron el régimen. Tuvieron a su cargo el gobierno. Eran nombrados por el emperador y sus facultades dependían de lo que este quisiera ordenarles, y por un tiempo indefinido; por esto cesan con la muerte del emperador. Reciben un salario.

Los más importantes tienen el nombre de prefectos. El prefecto pretoriano es el jefe de la guardia personal, el prefecto urbi fue el representante del emperador en la ciudad y el jefe de la policía, el prefecto vigílium se ocupaba del orden público, y el prefecto annonae se encargó del aprovisionamiento.

De rango inferior fueron los procuradores, encargados de las más variadas funciones.

El Consejo Imperial

El Consílium Príncipis, o Consejo Imperial, es uno de los órganos de gobierno más importantes. Estuvo integrado por personas de confianza del emperador.

Actuaba en toda clase de asuntos como la administración de justicia, cuestiones militares, política exterior e interior, finanzas, etc.

La Cancillería Imperial

La Cancillería Imperial se ocupó de todos los asuntos privados que debía resolver el emperador. Atendió la correspondencia, el archivo, los sellos, la secretaría privada, la administración, etc. La cercanía al emperador les dio mucha influencia política.

Bibliografía

Equipo Redacción PAL: «El mundo romano». Bolsillo mensajero. Bilbao 1986
Paul Petit: «La paz romana». Labor. Barcelona 1969
J. P. V. D. Balsdon: «Los romanos». Gredos. Madrid 1974
Ludovico Geymonat: «Historia de la Filosofía y de la Ciencia». Crítica. Barcelona 1985

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s