Aproximación al arte clásico de Grecia y Roma

El arte clásico de Grecia y Roma es la base de cómo y qué entendemos por arte en nuestro mundo actual.

La pintura en Grecia y Roma

Son muy escasos los vestigios que se han encontrado de la pintura de la antigüedad, por su difícil conservación. Debido a esto no se conoce muy bien cómo era la pintura en aquella época. Parece que evolucionó desde las figuras rígidas y frontales, o de perfil, sin volumen ni perspectiva (a la manera egipcia), hasta la representación del volumen y el movimiento. Se supone que comienza como motivo decorativo (pintando los vanos) en Grecia, la cual es deudora de la pintura cretense, una obra que se conoce a través de la cerámica pintada. Según estos restos, las representaciones serían geométricas, las figuras tenderían a ser cuerpos geométricos simples, como en el actual cubismo. Las escenas son de caza, guerra y mitología. Las siluetas están pintadas en negro, aunque en Corinto se pintan en rojo sobre fondo negro y con líneas en blanco. Se conocen los nombres de pintores como Klitias, Nearcos y Exequias.

En lo que a la pintura mural se refiere, se conoce a través de los restos hallados en Sicione y Corinto, que datan del siglo VIII a.C. Pero el auge de la pintura se da en el siglo V a.C. En Atenas se conocen los nombres de Polignoto, que introdujo el paisaje y la perspectiva en sus obras, y Mikón. Pintan los grandes templos y edificios públicos de Grecia, que parece que estaban policromados. La fuente sobre esto es Plinio, ya que no quedan restos.

Las épocas más esplendorosas parecen ser el siglo IV a.C. y la época helenística. En ellas parece haberse alcanzado el pleno dominio de los recursos pictóricos de luz y perspectiva. Surgen los géneros nuevos, como el retrato y el bodegón. El centro es Atenas, y Panfilio el pintor más conocido. Según él la pintura debe basarse en las matemáticas y en las reglas de la proporción. Pousías se hace célebre en la corte de Alejandro Magno. Esta pintura está prácticamente perdida, aunque puede que algunos mosaicos romanos sean copias de pinturas griegas, y puede que las pinturas murales encontradas en Pompeya.

Parece ser que la representación del paisaje también fue una conquista. Primero se introduciría como marco y luego como objeto mismo. Un paisaje humanizado en el que destacarían la presencia de elementos arquitectónicos. La perspectiva se conseguiría con el juego del claroscuro y la luz.

Algo mejor se conoce la pintura romana, ya que sí se han conservado restos, tanto en los mosaicos como la pintura mural de Pompeya y Herculano. Esta pintura se supone hecha por artistas griegos que continuarían la tradición helenística y copiarían algunas obras de arte. Destacan las ventanas a través de las cuales se ve Roma, la pintura mural, el gusto por lo narrativo y el afán individualizador del retrato. Se distinguen cuatro estilos: las incrustaciones de los siglos II a.C. y I a.C. que revisten las paredes imitando placas de colores y mármol (casa del Fauno); el arquitectónico, del siglo I a.C. al I d.C. en el que se representa una arquitectura fingida, recubriendo los espacios de la pared, y en los que se recuerdan escenas y paisajes (Villa de los Misterios); el estilo ornamental, representado por la casa de los Vetti y que es contemporáneo del estilo anterior, se caracteriza por poner los elementos arquitectónicos en primer plano, subrayando el muro y haciendo un efecto de ventana; y por último, está el estilo fantástico o ilusionista, de gran complicación, de espacios escenográficos y de apertura de profundidades ilusorias (casa Áurea de Nerón). No faltan los motivos guerreros y el retrato, a juzgar por los mosaicos encontrados. El mosaico está muy difundido, pero sus temas proceden de la pintura; claro que están mejor conservados.

Los mejores ejemplos de retratos se encuentran en la necrópolis egipcia de El Fayum. Son retratos pertenecientes al siglo II, en su mayoría. Allí, desde la época helenística, persistía la costumbre de momificar a los muertos; pero en los sarcófagos, en lugar del tradicional relieve pintado, se colocan retratos del difunto. Estos retratos, pues, derivan directamente de la tradición de la pintura helenista. La sequedad del clima ha permitido la conservación de unas tablas pintadas al temple o con cera de abeja. Estos retratos representan, muy a menudo, a personas jóvenes. En muchos casos se ha comprobado que más jóvenes que los difuntos, por lo que debían ser retratos que el fallecido se había hecho en vida. La pintura sería un elemento habitual de la decoración de la vivienda.

Mejor conocida es la pintura paleocristiana. Utiliza las mismas soluciones formales que la pintura habitual en su tiempo, pero es la primera manifestación de expresión cristiana, por lo que la pintura tiene como originalidad el simbolismo de lo representado. Son motivos paganos que implican figuras religiosas, como el buen pastor o los panes y los peces. Por primera vez, las figuras no tienen una lectura directa, sino que representan otra cosa. Los cristianos eran perseguidos y debían ocultar sus símbolos. A partir del siglo III hay una mayor tolerancia y se define el universo de formas cristianas, no con imágenes simbólicas, sino alegóricas, como el crismón, el cáliz, etc., y escenas narrativas del Nuevo Testamento. Empieza a haber una coherencia en los temas, según las directrices eclesiásticas. Estas pinturas se encuentran en las catacumbas de Domitila, en las casas de los cristianos o en el baptisterio de Dura-Europos del siglo III, por ejemplo. En el siglo IV el cristianismo se hace la religión del Estado, y por lo tanto es el arte oficial. Con esto alcanza una notable perfección técnica y su mayor complejidad. Se hacen también mosaicos, y aparecen en todo tipo de edificios, como en Rávena.

La escultura

El arcaísmo griego del siglo VI a.C. al 480 a.C.

El arte de la antigüedad trata de representar la naturaleza, aunque idealizada. Las primeras representaciones pecan de rigidez y hieratismo. Se fijan los tipos básicos: las korai o figuras femeninas, vestidas y los kuroi o figuras masculinas desnudas. Ambos representan dioses y atletas a los que imitan y tratan parecerse. Tienen un sentido religioso muy acusado. Se representan escenas de los mitos griegos, inventadas o recreadas libremente, como la Gorgona del frontón del templo de Artemisa en Corfú. Se trata de representar la perfección en la figura humana, como hombre espiritual.

El Estado es el mecenas del arte, quien paga a los artistas y quien les encarga las obras para embellecer la polis. Es un arte público.

En el primer arcaísmo aparecen colosos. Hay un cierto gigantismo, ya que aún no está fijado el canon. En las figuras se observa una cierta geometría en los rasgos de la cara o el peinado, pero también hay un creciente realismo, expresado en los pequeños rasgos, como la sonrisa. Se pasa de una geometría simple a otra más compleja y disimulada, pero se nota en el tallado plano de la musculatura, que evoluciona a formas más redondas. Al final se fija el canon del pie o de la cabeza.

Lo que define el arte arcaico es la utilización de la geometría, que evoluciona desde figuras más simples a imágenes más complejas, incluso compuestas, que dan mayor sensación de naturalidad. Se fija un tipo, el moscóforo o pastor con oveja. En estas esculturas se encuentran restos de policromía, lo que da a entender que las estatuas, en la época, estaban pintadas, con lo que ganarían en naturalismo y dulcificarían el hieratismo.

También es importante el relieve, que se caracteriza por su adaptación al marco, su sentido narrativo, y la utilización de diferentes profundidades para dar relieve y conseguir la perspectiva. También se utilizan diferentes tamaños, según la importancia de la escena. Son representativos de los relieves arcaicos los frontones de los templos de Afaia en Egina y Zeus en Olimpia.

El clasicismo del siglo V a.C.

Muchas de las obras griegas han desaparecido, y lo que conocemos son copias romanas más o menos recientes, que pueden estar hechas en distinto material.

En el clasicismo se consigue abandonar la rigidez y la frontalidad, gracias a una mayor torsión y naturalidad. Se abandonan las formas geométricas para poner detalles naturalistas. Las figuras están atrapadas en el movimiento potencial, como en el Poseidón, el Discóbolo de Mirón, el Diadúmenos de Policleto o el Auriga de Delfos.

El relieve se reserva para la decoración escultórica de los templos, como el templo de Zeus en Olimpia, obra de Heracles, o el Partenón, obra de Fidias. Se caracteriza por la serenidad en el gesto y el progresivo naturalismo, hasta llegar al realismo.

El helenismo

Con la llegada al poder de Alejandro Magno la cultura griega cambia de carácter y por tanto también su arte. Se rompe su unidad geográfica y aparecen tres centros importantes: Pérgamo, Rodas y Alejandría. Se desarrolló el retrato, como en el sarcófago de Alejandro. Cesifódoto, Praxíteles, Escopas, Leocares y Lisipo son los grandes escultores de este período.

En esta etapa la escultura se hace más decorativa, apareciendo el desnudo femenino y las venus desnudas. La mitología helenística adquiere rasgos cortesanos.

Escopas, Briaxis, Leocares y Timoteo realizan la tumba de Mausolo de Halicarnaso rey de Caria (paradigma de los mausoleos), con imágenes estilizadas y curvilíneas, un cierto gigantismo y rasgos muy naturalistas. Hay una preocupación nueva por el individuo idealizado, ya que se destacan las virtudes cuando se le retrata.

En la escultura exenta se componen escenas, y aparece el movimiento violento y el escorzo, como en el Laocoonte. La escultura adquiere una función propagandística y conmemorativa.

Roma

La escultura romana tiene su herencia directa en la época helenística, pero también en la tradición etrusca y en las invenciones propias, así como en las aportaciones de las influencias de otros pueblos con los que entró en contacto un imperio tan grande.

La escultura romana enfatiza los acontecimientos históricos y las personalidades públicas, reforzando así su sentido propagandístico. Se caracteriza por un mayor realismo, en el que tiene un lugar privilegiado el retrato, que alcanza gran profundidad psicológica.

Los relieves aparecen en los arcos de triunfo y las columnas conmemorativas. La escultura expresa el poder del Estado, pero también hay una escultura privada en la que se representan los dioses protectores del hogar, y se copian las grandes obras del pasado, sobre todo griego.

Durante la época romana se rompe el canon clásico y de composición griego. Bruto, Augusto, todos los emperadores y el Ara Pacis son ejemplos de la escultura romana, en la que destacan los temas militares. Particularmente notable es la columna de Trajano, en la que se narra la conquista de Dacia. De esta época se desconocen los nombres de los artistas.

La arquitectura

Grecia

Es en la arquitectura donde las culturas de Grecia y Roma se diferencia más. Y son precisamente las obra arquitectónicas, por su solidez, las que perduran mejor conservadas. La arquitectura griega se rige por dos conceptos fundamentales: la medida y la proporción, que son el fundamento de la armonía, y junto con la funcionalidad, los sellos que definen la arquitectura griega; que se difunde por todo el mundo gracias a las colonias que establecen en todo el Mediterráneo.

Los materiales que utilizan los griegos en sus construcciones son preferentemente: la piedra con sillares bien labrados y, en menor medida, el ladrillo.

El templo es el edificio característico de la cultura griega. Se distingue por su fachada, en la que se sitúan diferente número de columnas, y por la techumbre, donde se coloca el frontón.

La arquitectura griega es de estilo arquitrabado; en la que se distinguen tres órdenes clásicos fundamentales: el dórico, el jónico y el corintio. Estos son, en realidad, órdenes de proporciones entre la altura y la sección, más que tipos de columnas, aunque la forma más fácil de distinguirlos sea por el aspecto del capitel. En la época helenística aparece un orden compuesto, y también se da el tipo de las cariátides y los atlantes, en los que la columna se sustituye por una figura humana. El orden dórico se caracteriza por tener una columna sin basa, el fuste es estriado, con aristas vivas, y el capitel liso. El arquitrabe también es liso, y está dividido en triglifos y metopas. Es el orden más pequeño de todos. El orden jónico tiene basa. El fuste es más largo y fino. El capitel es más elaborado: tiene collarino, cojinete y volutas. El arquitrabe está dividido en bandas, y el friso es corrido, pero está adornado con relieves. El orden corintio también tiene basa. Su fuste es aún más delgado y largo. El capitel está mucho más decorado y parece una pirámide truncada invertida. Se diferencia poco del jónico, a no ser por la decoración con hojas de acanto.

Como hemos señalado el templo es el edificio típico, no hay palacios hasta la época helenística, pero sí son frecuentes los edificios públicos con funciones civiles y colectivas, como: teatros, en los que se aprovecha la pendiente de una ladera; estadios, plazas, etc. La casa familiar es sencilla, y hasta pobre. Además, está orientada hacia el interior.

El templo es la construcción más compleja. Tiene una planta rectangular, aunque también puede ser circular, y en él se distinguen: el pronaos, o vestíbulo; la naos, donde se sitúan las imágenes del dios al que está dedicado; y el opistódomos, donde se guardan las ofrendas. El templo se alza sobre una grada o krepis, de hasta cuatro escalones, por lo que se puede acceder por los cuatro lados del edificio. La cubierta es a dos aguas, lo que forma el espacio para el frontón. En la fachada hay una o dos filas de columnas: próstilo y anfipróstilo, respectivamente, y siempre en número par, tetrástilo, hexátilo, etc.

En el mundo griego el teatro cumple una función social, por lo que se construyen en todas las ciudades importantes. El edificio del teatro griego posee un graderío en forma semicircular que se adapta al terreno. Normalmente está dividido en zonas concéntricas. En el centro se dispone un círculo (la orquesta) destinado a las evoluciones del coro. Al fondo se levanta la escena, normalmente con un carácter monumental. Otros edificios destinados al ocio son: el odeón, edificio circular destinado a las audiciones musicales; la palestra, espacio rectangular con gradería para las competiciones deportivas; y el estadio, una pista alargada, con gradería, destinada a las carreras.

La arquitectura griega está preocupada porque sus edificios tengan proporciones humanas. Sólo en la época helenística aparece el gigantismo. Esta preocupación les lleva a construir los edificios con pequeñas diferencias de longitud y grosor, para lograr un aspecto más armónico del edificio visto desde lejos. Muy probablemente los edificios estaban policromados, aunque la pintura se ha perdido.

Otro aspecto importante del arte clásico es el urbanismo. Las ciudades crecían según un plan y bajo un plano de tipo cuadrangular o hipodámico. La ciudad estado griega tiene un plano ortogonal, más regular cuanto más organizadas estuvieron. Tienen edificios y lugares públicos donde se reunía el pueblo y donde se organizó la democracia y surgió la filosofía. Estos lugares son los templos, el ágora, el mercado, que a veces estaba cubierto con soportales, la stoa. Fue necesario construir edificios de administración y de ocio como los teatros y los estadios. El plano tópico es el que aplicó en Mileto Hipodamos, al que Aristóteles atribuye el habernos legados la doctrina de la distribución lógica de la ciudad. Este plano se basa en la disposición ortogonal de las calles y las manzanas. Todas las calles debían de tener la misma anchura, y la distribución de oficios debería hacerse con criterios lógicos. Los griegos construyeron colonias en diferentes partes del Mediterráneo, y para la construcción de nueva planta de una ciudad este tipo de plano es muy útil. Ciudades como Mileto, Atenas, Esparta, Antioquía, etc. tienen este tipo de plano, modificado sólo por la topografía. Siempre que se pueda, el plano esta orientado en dirección norte-sur, con lo que todas las viviendas tenían una fachada con vistas al sur.

La casa griega se organiza en torno a un patio central, solían ser de adobe y no especialmente de buena calidad. En Grecia se daba más importancia a la vida pública que a la privada. Durante la época helenística este tipo de ciudad se extiende por todo el mundo ya que se crean muchas ciudades nuevas, varias con el nombre de Alejandría, pero, en parte, los lugares tradicionales, como el ágora, han perdido su función.

Roma

La arquitectura romana es muy diferente, pero hunde sus raíces en la griega y la etrusca. Se rige por el principio de la utilidad y la racionalidad. Si bien se puede decir que es más una ingeniería civil y militar que un arte, no se puede afirmar que la arquitectura romana tiene pocos valores artísticos. El más grande arquitecto conocido de la época es Marco Vitrubio Polión, que vive en el siglo I a.C., y escribe el Tratado de arquitectura que será fuente de inspiración en el Renacimiento y el neoclásico.

La arquitectura romana utiliza todo tipo de materiales, ya que la extensión de su imperio le obliga a construir con los materiales del país. Ladrillo, mortero, cemento y hormigón, junto con la piedra, son los materiales más utilizados.

Los soportes más comunes son las columnas, con los órdenes griegos. Sobresalen el jónico, el corintio y el compuesto, pero también hay órdenes originales como el toscano, que se caracteriza por tener dos toros en el capitel y el fuste liso. Frecuentemente, se superponen órdenes en los edificios de varias alturas. También utilizan pilares, de planta cuadrada.

En la arquitectura romana no predomina el arquitrabe, sino que utiliza el arco como principal elemento constructivo. Hay dos tipos de cubiertas: las de madera y las de piedra o mampostería, usada generalmente en las bóvedas. La bóveda de cañón es consecuencia lógica de la utilización del arco, y es un elemento constructivo de primer orden. La bóveda de cañón y la anular son las más comunes en los edificios públicos. En los edificios de planta circular también hay falsas cúpulas, y cúpulas alveolares con arcos fajones. Es una cúpula semiesférica.

Los edificios romanos tienen una marcada influencia griega, pero son más funcionales. Para los templos y los edificios de reunión, (comercio y tribunales de justicia) usaron la basílica. La basílica consta de un espacio rectangular dividido, longitudinalmente, en tres naves. Normalmente, la nave central era el doble de ancha que las laterales. En uno de sus extremos se colocaba la tribuna. La pared del fondo tenía forma semicircular: el ábside. Este modelo servirá para las primeras iglesias cristianas.

También los romanos tuvieron edificios destinados al ocio: teatros, anfiteatros, circos y termas. El teatro romano, a diferencia del griego, es un edificio completamente construido, en un terreno llano. Tiene forma semicircular, y no de herradura. Dispone de una gradería (cavea) a la que se accede por puerta laterales (áditus). Tenía tres niveles: imma, media y summa cavea. La orquesta es un espacio llano y semicircular. Detrás de la orquesta se situaba el proscénium, y detrás se levantaba la escena, que cerraba en conjunto. En algunos teatros había un lugar reservado a las autoridades: el púlpitum. Entre los teatros mejor conservados se encuentra el de Mérida. El anfiteatro es el lugar de los espectáculos sangrientos. Tiene una escena circular, normalmente de arena, y una cavea que la rodea totalmente. Se asemejan mucho a las plazas de toros actuales. El anfiteatro mejor conservado es el Coliseo de Roma. En el anfiteatro tenían lugar las luchas de gladiadores, con fieras y hasta batallas náuticas. En el circo tenían lugar las carreras de carros. Tenían forma alargada, cerrándose en un extremo con un semicírculo y en el otro con las entradas de los carros (cárceres o celdas). Alrededor de la pista se levantaban las graderías. En el centro se situaba la espina, un muro de poca altura, normalmente, adornado. El mayor de la época fue el circo Máximo de Roma. Las termas fueron establecimientos para el baño público. Constaban de: apoditérium, o lugar para desnudarse; caldárium, o piscina de agua caliente; tepidárium, o piscina de agua templada; y frigidárium, o piscina de agua fría. Las termas se convirtieron en un lugar de reunión social, por lo que también tenían sala de juegos y biblioteca. Las mejor conservadas son las termas de Caracalla, en Roma.

Para mantener su imperio, Roma construyó una auténtica red de comunicaciones, con calzadas, puentes, puertos, etc. La calzada tiene cuatro capas: una de fundamento, otra de grava y cantos, otra de hormigón, y otra de losas planas. Todo el conjunto está ligeramente abombado, para evitar que el agua se acumule en el centro. Las calzadas se señalaban cada mil pasos, con los miliarios. En ellos se indicaba la distancia a los lugares más cercanos y a Roma. A lo largo de las calzadas había diversas estancias, para el descanso de los viajeros y los caballos. Para vadear los ríos se construyeron puentes. Para superar las corrientes construyeron un complicado sistema de arquerías muy efectivo. El puente de Mérida sobre el Guadiana y el de Alcántara (Cáceres) son dos de los puentes más impresionantes del mundo. Además de por tierra, también se viajó por mar. Para ello construyeron puertos, con edificios de almacén. Para señalar la costa se construyeron faros, el mejor conservado de ellos es la torre de Hércules, en La Coruña.

También tiene mucha importancia el urbanismo, para los romanos. Roma es la ciudad más grande del mundo, en la que existen edificios de hasta cinco plantas. La ciudad romana es heredera directa de la griega, pero tuvo un desarrollo gradual e ininterrumpido durante todo el Imperio. Tienen, como las griegas, un plano ortogonal, lugares públicos donde se reúne el pueblo para tomar las decisiones políticas y en donde divertirse, templos y palacios; pero son claramente diferentes. Si el plano es cuadrangular, no todas las calles son iguales. Hay dos calles principales mucho más anchas y que cruzan la ciudad de parte a parte: el cardo con dirección norte-sur, y el decumanus, con dirección este-oeste. El resto de las calles son más estrechas y se inscriben dentro de una de las manzanas en que se divide el rectángulo. Claro que esta es la disposición de las ciudades nuevas, frecuentemente de origen militar; sin embargo, las ciudades más antiguas, las creadas sobre poblados indígenas o las que surgen a partir de una casa rural tienen un núcleo central más irregular. Roma, que alcanza casi el millón de habitantes, tiene un plano más complejo.

Además de la herencia griega, la ciudad romana desarrolla su propia morfología. Los romanos tratarán de hacer del entorno urbano un lugar digno para vivir, por lo que son necesarios el alcantarillado, la traída de aguas (acueductos como el de Segovia), las fuentes, puentes, termas, el pavimento, el servicio de incendios y de policía, los mercados y todo aquello que es necesario para que viva la gente lejos del campo, y con todos los refinamientos posibles para mejorar la salud pública. Además, había edificios públicos para el gobierno, el culto y la diversión como: los palacios, templos, foros, basílicas, teatros, anfiteatros, circos, mercados, baños, etc. todos ellos construidos de nueva planta. También había motivos de adorno y conmemoración como las columnas y los arcos de triunfo.

La casa romana es más cómoda que la griega. También se organiza en torno a un patio, con pozo o piscina para procurarse agua, y de ahí salen diferentes estancias con diversas funciones, desde el dormitorio, hasta el recibidor, cocina, caballerizas, habitaciones para esclavos, etc., dependiendo de la renta de la familia. En Roma se llegaron ha construir edificios de viviendas de varias plantas, lo que significa que no todos los romanos tenían una casa típica, sino sólo los romanos con buenas rentas.

Para demostrar el poder del Imperio se construyeron diversos monumentos conmemorativos: arcos, columnas y mausoleos, preferentemente en Roma, pero no solo. Los arcos del triunfo pueden tener un arco (arco de Tito) o tres (arco de Constantino), en cuyo caso el central es más alto y más ancho, y están ricamente decorados. Las columnas destacan, sobre todo, por su decoración escultórica en relieves, como la columna de Trajano. Los mausoleos fueron reservados para los hombres más notables: emperadores. Normalmente hacían las veces de templo. Particularmente destaca el Panteón, donde se encuentran los relieves del Ara Pacis. Tiene una planta circular, y su cúpula forma con la planta una esfera perfecta.

En buena medida la arquitectura romana, en realidad todo el arte, está pensada para el sometimiento militar de los pueblos conquistados y tiene una clara función de propaganda, de difusión de la civilización ante las condiciones de vida neolíticas.

También en época romana, desde el siglo I, aparece el arte paleocristiano. Este arte no se diferencia, formalmente, en absoluto, de lo que es común en su entorno, pero implica un nuevo concepto del arte, que terminará siendo toda una revolución: los objetos de arte dejan de representar la naturaleza para pasa a ser imágenes alegóricas de otra realidad diferente, nace el simbolismo.

Bibliografía

VV.AA.: «Historia del Arte». Carroggio. Barcelona 1987
Elie Fauré: «Historia del Arte». Alianza. Madrid 1985
VV.AA.: «Summa Artis». Espasa Calpe. Madrid 1990
Guillermo B. Floria: «Historia de la pintura». Plaza y Janés. Esplugas de Llobregat 1975
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