Torneo de ajedrez de 1948

En 1946 Aliojin, que a la sazón en titular de la corona de campeón del mundo muere en un hotel de Estoril, cerca de Lisboa. La FIDE asume la organización de los campeonatos mundiales de ajedrez y promueve en 1948 un gran torneo por el título mundial, con sus propias reglas. El torneo reúne a los cinco ajedrecistas más fuertes de la época: Botvínnik, Smyslov, Keres, Reshevsky y Euwe. También fue invitado Fine, pero rechazó la invitación. Vence Mijaíl Botvínnik, fundador de lo que podríamos llamar la escuela soviética de la que salieron casi todos los campeones mundiales hasta la actualidad (con la excepción de Fischer y Anand).

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Miguel Illescas Córdoba

Miguel Illescas Córdoba nació en Barcelona en 1965. A parte de la excepción que constituyó Arturo Pomar el ajedrez español había estado lejos de la élite mundial desde los heroicos tiempos del siglo de Oro. Miguel Illescas es el más carismático y conocido de una generación de ajedrecistas españoles que han devuelto el ajedrez español a la élite mundial. El impulso de sus logros (primero en tener los 2500 puntos ELO) ha sido decisivo para convertir a España en uno de los paraísos del ajedrez de élite. Fue uno de los técnicos que programó para IBM a Deep Blue, el superordenador que ganó a Kaspárov en 1996.

La leyenda de Sisa

En un reino de la antigua india, situado al noroeste de la India (seguramente en el actual Paquistán o Afganistán), había un poderoso brahmán, llamado Rai Bhalit, tan rico y rodeado de todos los placeres que de ninguno de ellos gozaba, ordenó a uno de sus sirvientes, llamado Sisa, que creara un juego capaz de entretenerle. Pasado algún tiempo Sisa presentó a su señor un juego que emulaba la guerra y que se jugaba en un tablero con sesenta y cuatro casillas, alternativamente blandas y negras dispuestas en ocho filas y ocho columnas, el ajedrez. El brahmán quedó tan encantado que le permitió escoger su recompensa. Sisa le dijo —«Señor, soy hombre modesto, y me conformaría con que me paguéis un grano por el primer cuadrado, dos por el segundo, cuatro en el tercero, ocho en el cuarto, etc.». El brahmán, encantado por la modesta petición de Sisa accedió en seguida, pero su alegría pronto se trocaría en ira cuando se dio cuenta de que ni con todo el trigo de su país alcanzaría a pagar semejante suma. La cifra es 18.446.744.073.709.551.615 es decir 2 elevado a 64. Ante la imposibilidad de pagar tal suma el brahmán mandó matarle. Esta es una de las leyendas más conocidas del ajedrez. Sisa tenía un hijo llamado Shah, y de ahí derivó el nombre de su juego «shak» o axedrez, ajedrez.

El ajedrez español

Si podemos considerar que el ajedrez moderno se inventó en España, y es conocido de todos que el primer campeón mundial fue español (Ruy López de Segura), lo cierto es que en los siglos siguientes el ajedrez en España fue un páramo yermo. Hubo que esperar a los finales del siglo XIX y comienzos del XX para que el ajedrez español volviese a contar en el mundo y no fue precisamente en la península donde ocurrió esto, sino en América. Tras la independencia de los nuevos Estados americanos comienzan a sonar nombres de aquellos países en el panorama internacional, sobre todo de México y Argentina. Pero será Cuba la tierra que dé un gran campeón al mundo, y será desde Cuba desde donde regrese la práctica del ajedrez magistral a España. Los campeones cubanos que se enfrentaron en su infancia a Capablanca eran españoles (Juan Corzo y Celso Golmayo). Capablanca mismo fue español en su infancia. Pero fue tras la independencia, y el regreso de parte de la población cubana a España como se revitalizó en la península el gusto por el ajedrez. Sobre todo de la mano de Manuel Golmayo. Sigue leyendo