Walter Evans

Y de repente una foto simple, limpia, sin artificios ni alardes, el simple reflejo de la realidad trasciende y la anécdota nos muestra cómo es toda una época, todo el mundo, y se convierte en una obra de arte. Walker Evans (1903 – 1975) es de ese tipo de fotógrafos, conocido por su trabajo para la Farm Security Administration (FSA), documentó como pocos los efectos de la Gran Depresión en Estados Unidos.

Nacido en San Louis (Missouri, EE UU) en el seno de una familia acomodada, vivió en Toledo (EE UU), Chicago y Nueva York. Estudió filología francesa, pasa un año en París, y en 1926 se relaciona con la vanguardia literaria neoyorquina, aunque trabajó como corredor de bolsa en Wall Street.

Evans inició en la fotografía en 1928, con influencias de Eugène Atget y August Sander. En 1931 hace una serie sobre las casas victorianas de Boston, patrocinada por Lincoln Kirstein. En 1933 viaja a Cuba y hace una serie de fotografías para el editor Carleton Beals, que dará lugar al libro «El crimen de Cuba» sobre la revuelta contra el dictador Gerardo Machado.

En 1935 comienza a trabajar para Resettlement Administration (RA) de West Virginia y Pennsylvania y la Farm Security Administration (FSA), principalmente en el sur de los Estados Unidos.

En 1936 se asocia con el escritor James Agee, que fueron contratados por la revista Fortune para documentar el ambiente del Condado de Hale (Alabama). Su colaboración se traducirá en un libro, «Let Us Now Praise Famous Men», con fotos de Evans y textos de Agee, en el que se cuentan la situación de tres familias pobres durante la Gran Depresión.

En 1938 monta su primera exposición en solitario, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Ese año hace una serie de fotos robadas en el metro de Nueva York, con una cámara escondida en su chaqueta, que formará parte de un libro publicado en 1966 bajo el título de «Many are Called».

En 1973 Evans comenzó a trabajar con la innovadora cámara Polaroid SX-70 y un suministro ilimitado de película que le proporcionaba el fabricante.

La fotografía de Walker Evans elegante, nítida, sencilla, y llena de significado. No trata, como otros fotógrafos de la FSA, de transmitir un mensaje ideológico, Evans responde más, a una necesidad estética, que trata de destilar la esencia de la vida americana, llevándola de lo simple y lo ordinario. Es uno de pos pioneros de la tradición documental en Estados Unidos. Sus personajes pertenecen a las clases humildes, pobres, que pululan por los puestos callejeros, las cafeterías baratas, habitaciones sencillas y pequeñas ciudades, un tipo de personaje que le acompañará aún despúes de terminada la Gran Depresión.

Además de los personajes también fotografía los paisajes en los que se desemvuelven: arquitectura, carreteras,iglesias rurales, barberías, cementerios, etc.

Evans también fue reportero para las revistas Time y Fortune. Su obra se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, salvo la que hizo para la RA y la FSA, que son de dominio público y se encuentran en la Biblioteca del Congreso de los EE UU.

Fuentes:

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