Las 6 características de una buena fotografía según Michael Freeman

Publicado originalmente en dZoom por mònica vidal con licencia cc-by

En alguna ocasión hemos dicho que una buena manera de aprender fotografía es leyendo libros. Pero no libros dedicados a la técnica fotográfica, sino invertir parte de nuestro tiempo en profundizar en el arte fotográfico en sí mismo.

Este tipo de lectura es muy enriquecedor pues te ayuda a comprender la fotografía y a llevarla a otro nivel. A un nivel más “artístico”, lejos de los típicos ejercicios donde debemos colocar el sujeto en uno de los puntos fuertes de la regla de los tercios. El libro que actualmente estoy leyendo es de este tipo: “La visión del fotógrafo, entender y apreciar la buena fotografía” de Michael Freeman.

El autor, en esta obra, analiza las imágenes de algunos de los mejores fotógrafos del mundo para llegar explicar cómo deben mirarse las fotografías para entenderlas en su totalidad y, además, cómo poder llegar a apreciarlas. Pero antes de llegar a eso, Freeman se ve obligado a establecer unas bases sobre las que trabajar: ¿qué es una buena fotografía? En dZoom hemos abordado este tema en alguna ocasión. Por eso hoy vamos a profundizar en estas seis características que, según Freeman, determina que una imagen sea una “buena fotografía”.

1. Composición Inteligente

Esta es, quizás, la parte más técnica de lo que sería una “buena fotografía”. Normalmente tendemos a considerar una buena imagen aquella que está correctamente enfocada, bien expuesta, compuesta siguiendo las reglas. Una fotografía limpia. Pero muchas veces hemos dicho que una fotografía “perfecta” no tiene por qué ser buena.

Con este punto, Freeman defiende como “composición inteligente” aquella composición pensada para transmitir lo que sea que queramos transmitir: “existe una gran diferencia entre errar el enfoque por ignorancia o por error y desenfocar para crear un efecto determinado”.

Lo importante para hacer una buena fotografía es, pues, saber qué estamos haciendo. Y, sobre todo, ser conscientes de que sí, una fotografía borrosa puede ser buena. Sí, una fotografía con grano puede ser buena. Sí, una fotografía con una composición desequilibrada puede ser buena. Siempre que haya una intención en ello. Siempre que el artista sepa por qué lo ha hecho. Y, para poder romper las reglas de esta manera, primero hay que conocerlas.

2. Provoca una reacción

O lo que es lo mismo, llama la atención. En más de una ocasión me he encontrado con imágenes (propias y ajenas) que me han tenido largos ratos enganchada al papel o a la pantalla mirándolas. Hay imágenes que tienen “algo” que te atrae los ojos.

Como bien afirma Freeman, “una buena fotografía es visualmente estimulante“. Te invita a mirarla, genera una reacción de interés. Pero lo hace por ella sola. ¿Qué significa esto? Significa que no debemos estar pendientes, siempre, de hacer fotografías que “gusten” a la gente que las vea porque eso, precisamente, puede llevar a imágenes demasiado calculadas y obvias que terminen por no llamar la atención.

Las buenas imágenes son atractivas de una manera natural y por muchos motivos: por su composición, por sus protagonistas, por la historia que cuentan, por el ojo del artista que la ha hecho… Muchas de estas cosas no se pueden provocar, así que céntrate en expresar cosas con tus imágenes. Ese es el mejor camino para conseguir “buenas fotografías”.

3. Ofrece más de una capa de experiencia

Contemplar una “buena fotografía” es siempre una experiencia completa. Una imagen buena no se observa sin más, una fotografía de alta calidad se debe leer, debe tener distintos planos expresivos. Una buena fotografía es expresiva en su totalidad.

¿Cómo generar distintas capas de experiencias con una fotografía? La manera más fácil es utilizando la composición y la profundidad de campo para contar distintas cosas. No centrarnos en el primer plano, contextualizar nuestras historias, esconder detalles a lo largo de la composición de nuestras imágenes.

En definitiva: no hacer nuestras imágenes muy obvias. Cuando vemos una fotografía, el primer golpe de vista ya nos da mucha información. Una buena fotografía no se queda en ese primer golpe de vista: esconde pequeñas píldoras de información a lo largo de todo el cuadro cuya función es, además de completar todo el sentido de la obra, retar al ojo de aquel que vea la imagen a que las busque.

Pero, una vez más, no te obsesiones con esto. Puedes organizar la composición de tus fotografías para generar estos distintos planos de experiencia, sin embargo, Freeman defiende que “la presencia de estas capas de contenidos no siempre significa que el fotógrafo deba ser consciente de su complejidad. La sorpresa puede aparecer más tarde, durante la visualización de la imagen”.

4. Tiene su contexto en la fotografía

Las buenas fotografías tienen un contexto cultural: definen un “ahora” y un “aquí”. Sirven para explicar historias, o para mostrar eventos, personajes, objetos. Este contexto, además, también está condicionado por los referentes que puedan tener tanto el artista como el público de la imagen. Y todo ello se involucra para dotar de sentido a una buena fotografía.

Por eso es necesario que, cuando busques hacer buenas imágenes, seas consciente de todo lo que te rodea (tanto a nivel de escenario, como a nivel cultural y de referentes) porque será con base a todo esto que tus imágenes serán juzgadas y apreciadas y es también en base a todo eso que una fotografía será considerada buena.

5. Contiene una idea

Esto no quiere decir que las buenas fotografías necesiten transmitir un mensaje profundo que invite a todo aquel que las vea a reflexionar sobre algún tema importante de la vida.

Una idea puede tener numerosas formas: puede ser un concepto, sí, pero también puede ser una forma concreta de ver la realidad. O una forma concreta de enseñarla mediante la composición fotográfica o eligiendo los valores de exposición determinados para hacerlo de la manera que al artista más le interese. Lo importante es que la fotografía transmita algo.

6. No imitan

Y con no imitar no se quiere transmitir el concepto de originalidad. Freeman no se refiere al hecho de “no copiar” a otros artistas. La fotografía como arte tiene limitaciones, es cierto, pero también tiene características muy concretas que la hacen única (al igual que otro tipo de artes tienen, también, las suyas propias).

Una buena fotografía “explora y explota su propio medio, y esto significa tener una idea clara de aquello en lo que destaca la fotografía.”

Por ejemplo: el hecho de mostrar de una manera clara el modo que tiene el fotógrafo de ver el mundo, el hecho de poder documentar de manera precisa y (puede que) objetiva un sujeto o, incluso, aprovechar las características expresivas propias del medio: la profundidad de campo, el desenfoque por movimiento, la sensibilidad a la luz…

Todo esto son características propias de la fotografía como medio artístico. Un buen fotógrafo es consciente de todo esto y una buena fotografía lo hace evidente a todo aquel que la ve. Así que: una buena fotografía es, en primer lugar, una fotografía. No debería intentar imitar otros medios artísticos. Aunque parezca una tontería, es así. Estamos hablando de fotografía en el nivel más filosófico, algo que, quizás, se vuelve demasiado abstracto para ser comprendido en su totalidad. El caso es que ser conscientes de lo que estamos haciendo con nuestra cámara nos ayudará a transmitirlo en forma de buenas fotografías.

En conclusión…

¿Qué es una buena fotografía? Es una imagen consciente, con sentido.

¿Es fácil conseguir una buena fotografía? En mi opinión, si nos limitamos a seguir los seis puntos que Freeman defiende en su libro para definir lo que es una buena fotografía puede parecer algo fácil de conseguir. Pero el secreto de estos seis puntos es hacerlo con gracia y con fuerza.

Por ejemplo: una fotografía con un concepto será buena. Pero una fotografía con un concepto potente será aún mejor. Las fotos buenas nos dejan sin aliento cuando las miramos, nos absorben los ojos y nos “obligan” a decir “sí, esta foto es buena” y, aunque conseguir una buena fotografía puede ser, perfectamente, fruto de la casualidad, la manera más segura de conseguirlas es aprendiendo fotografía (y eso no sólo se consigue asistiendo a cursos) y, sobre todo, disparando.

Disparando terminas fusionándote con la cámara, ésta termina siendo una extensión más de tu cuerpo y cuando consigues esto y además tienes claro qué quieres conseguir cuando aprietas el disparador, la magia ocurre y las buenas fotografías aparecen.

¿Y tú? ¿Consideras que una Buena Fotografía Debe Tener estas Seis Características?

¿Te has planteado alguna vez cómo es una buena fotografía? ¿Estás de acuerdo con Michael Freeman? ¿Consideras que una buena fotografía debe tener alguna característica más? ¡Cuéntanoslo en un comentario!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s