Duane Michals

«Los artistas de hoy, que tienen ideas de una envergadura muy corta, necesitan grandes formatos para simular que están haciendo algo interesante. Los que tienen ideas brillantes pueden trabajar perfectamente en formatos reducidos porque sus ideas relucirán con intensidad. Vivimos en una sociedad completamente estúpida, donde se valora más la imagen que la idea».

Estos artistas de hoy a los que se refiere Duane Michals (1932 – ) son los de las décadas de 1970 y 1980, pero su crítica está aún más vigente hoy en día que entonces.

Duane Michals es un fotógrafo estadounidense cuya que destacó en la década de 1970 con una fotografía rompedora, heredera del surrealismo, y con dos señas de identidad claras, la palabra escrita y la secuencia de fotos. Para él lo importante es el mensaje, la idea que transmite la obra de arte, la foto. Se le considera uno de los principales representantes de la fotografía conceptual y filosófica.

Aunque Duane Michals estudia Bellas Artes su formación termina siendo autodidacta. En 1958 viaja a la Unión Soviética, con la intención de fotografiar a todas las personalidades del régimen. En plena guerra fría y con el macartismo en pleno auge, este proyecto le traerá problemas en Estados Unidos, no obstante con esos retratos montó su primera exposición, en 1963, en la Underground Gallery de Nueva York.

Sus retratos se caracterizan por estar hechos en el propio ambiente del retratado, fuera del estudio.

En 1966 presenta sus primeras fotos secuenciadas y poco después incorpora textos al margen de sus fotografías, en los que se refuerza su apuesta ideológica.

En 1968 es contratado por el gobierno de México para fotografiar los Juegos Olímpicos. Son múltiples sus portadas de revistas como Life o Vogue, y sus campañas publicitarias para Elizabeth Arden, Revlon y Eli Lilly.

Para Duane Michals la fotografía no se reduce a documentar la realidad, si no que es un auténtico medio de expresión artística. Dirá: «Creo en lo invisible. No creo en lo visible. No creo en la realidad absoluta de lo que nos rodea. Para mí, la realidad reside en la intuición y en la imaginación, y en esa pequeña voz que dice: ¡¿No es extraordinario?! Las cosas de nuestras vidas son sombras de la realidad y nosotros también somos sombras. La mayoría de los fotógrafos centran su atención en lo obvio. Creen y aceptan lo que les dicen sus ojos, pero los ojos no saben nada. El problema es dejar de creer lo que todos creemos (que la realidad está ahí para ser fotografiada y documentada) y empezar a mirar en el alma como fuente original de nuestra experiencia fotográfica. Estar preparados a todas horas para cuestionarnos y dudar de nosotros mismos».

De toda su obra, que está en los principales museos del mundo, destacan dos series por sus aportaciones formales y conceptuales. La primera, «Secuencias» iniciada en 1966, que se convirtió en referencia obligada al hablar de la capacidad narrativa de la fotografía; y la segunda, «Textos» iniciada en el 74, que supone una ruptura aún más iconoclasta ya que Michals incluye pequeños textos manuscritos en la copia para reforzar el significado de la imagen.

Fuentes:

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