Ernst Haas

Hay fotógrafos que trascienden a los detalles y son capaces de captar el ambiente. Ernst Haas (1921 – 1986) es uno de ellos. Poeta del color y el movimiento en «El marco de un fotógrafo» dice: «En realidad no me fijo en nada concreto; un paisaje para mi es siempre una sorpresa porque el efecto depende de la luz, de la relación de los colores y de las formas en el espacio. Además es necesario disponer de un marco que destaque una zona u otra. Esta es una de las principales diferencias entre ser pintor o fotógrafo: el pintor empieza su obra en una tela desnuda, mientras que nosotros trabajamos en una tela ya pintada. Por tanto, es preciso que dotemos al conjunto de un marco apropiado para ordenar lo que ya existe».

Ernst Haas nació. Sufrió la barbarie nazi por su condición de judío. Comenzó a estudiar medicina, pero le sería prohibido. Su educación formal siempre se vería interrumpida por la barbarie nazi y la guerra, por lo que fue un autodidacta, aprovechando cursos, museos bibliotecas públicas y la extensa biblioteca familiar. En 1940 comenzó a trabajar con la fotografía, revelando fotos en el cuarto oscuro. Pronto tomaría sus propias fotos, pero acabaría en un campo de concentración.

Tras la guerra, en 1946, adquiere su primera cámara y comienza a dedicarse a la fotografía. Más tarde diría: «Yo nunca quise ser un fotógrafo. Poco a poco surgió del compromiso de un niño que desea combinar dos objetivos: explorar y pintar. Quería viajar, ver y experimentar. ¿Qué mejor profesión puede haber que la de un fotógrafo, un pintor siempre con prisa, abrumado por demasiadas impresiones en constante cambio? Pero todas mis influencias inspiradoras vinieron mucho más de todas las artes que de revistas de fotografía».

En 1947 Haas realizó su primera exposición, en la Cruz Roja de Estados Unidos en Viena. Llamó la atención de Arnold Kübler, editor de la revista Du, quien le presentó al fotógrafo suizo Werner Bischof, el cual había hecho un libro sobre imágenes de Berlín después de la guerra. La obra de Bischof fue una revelación para Haas, que empezó a imaginar cómo una imagen puede contar una historia, y funcionan como una obra de arte autónoma. Haas hizo un trabajo similar en Viena, documentando los efectos de la guerra y el retorno de los prisioneros de guerra. Pero él era vienés, y había sufrido la guerra, por lo que su trabajo trasluce empatía y muestran la resistencia del espíritu humano a pesar de la barbarie. Son sus fotos en blanco y negro, de un mundo gris y triste.

Su trabajo en Viena le vale el reconocimiento como fotógrafo de prensa en la revista Heute y en 1949 entra en la agencia Magnum de la mano de Robert Capa. Se va a Estados Unidos y su lenguaje fotográfico cambia. De pronto todo es color, alegría y movimiento.

En 1951 se convirtió en fotógrafo independiente para publicaciones como Life, Vogue, Esquire o Look. Tomó fotografías de Nueva York, París y Venecia. En 1957 realizó un famoso reportaje sobre las corridas de toros en España.

En 1962 expone en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y al año siguiente publicó su primer libro: «Elements», sobre Nueva York. También trabajó para el cine y la televisión, y en 1971 publicó «La creación» del que vendió 350 000 ejemplares.

A lo largo de su vida recibió numerosos premios, y es uno de los fotógrafos más reconocidos y personales del siglo XX.

Su obra más personal, «Color Correction», tiene un punto de abstracción muy alto, pero también tiene famosísimas fotos publicitarias, como la del hombre de los cigarrillos Marlboro, o los grandes reportajes para la revista Life.

Fuentes:

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