Paul Strand

Lo más difícil es fotografiar las cosas tal y como son; y más difícil aún es fotografiar las cosas tal y como son y no resultar vulgar. Paul Strand (1890 – 1976) ha pasado a la historia de la fotografía por conseguir, precisamente, eso; y por ello es considerado uno de los padres de la fotografía documental.

Paul Strand se inició en la fotografía con 18 años, de la mano de Alfred Stieglitz y los fotógrafos de la de la «Photo-Secession» que expusieron en la «Galería 291». En 1921 empezó, además, a hacer cine. Pero no será hasta 1945 cuando el Museo de Arte Moderno le dedique su primera exhibición individual como fotógrafo. Sus libros de fotografía son, aún, posteriores.

Sus primeros trabajos, producto de un viaje por Europa tienen una clara estética pictoralista, con composiciones muy cuidadas. A su regreso a Estados Unidos se establece como fotógrafo y en 1912 gana el premio del «New York Camera Club». En esos años se dedicó a hacer retratos y a viajar por el país haciendo fotos en colegios y fraternidades, que luego vendía a los estudiantes. Estas son fotos muy de la época, con luz difusa y ligeramente desenfocadas.

No obstante, pronto empezó a interesarse por hacer fotos de otra manera, impulsada por Stieglitz, sin retoques, sin efectos, lo que llamaría fotografía directa. Con esta nueva estética expuso en la «Galeria 291», donde además había obras de Picasso y Cezanne. Inspirado en ellos realizó una serie de fotografías abstractas. Más tarde diría que con ellas aprendió como construir una imagen.

Tras este aprendizaje Strand abandonaría el pictorialismo, y comenzaría a hacer fotografía directa. Trató de plasmar la dureza de Nueva York, sus gentes, tal y como eran, sin posar, sin que supieran que estaban siendo fotografiados. Quería captar la vida diaria de la gente común. Llegó a llevar un juego de lentes falso para que creyeran que estaba apuntando a otro lugar, y el retratado no se diera cuenta de nada.

Este tipo de fotografía no solo revela una nueva estética, si no que, además, implica profundos compromisos sociales, mostrando el mundo de los desfavorecidos en la sociedad de la opulencia.

Cuando Estado Unidos entra en la Primera Guerra Mundial se alista en la armada, pero es destinado a la clínica Mayo, donde se dedicará a filmar las operaciones de cirugía para que los médicos pudiesen estudiarlas después. Tras intentar dedicarse a la fotografía de publicidad comenzará a grabar películas de eventos deportivos, graduaciones universitarias, acontecimientos sociales, etc., y ocasionalmente secuencias de acción para películas de Hollywood.

Desde 1926 veranea en el Parque Nacional de Mesa Verde, donde fotografiará detalles de la naturaleza: setas, plantas, rocas. No hará paisajes hasta 1929, en un viaje por la península de Gaspé. Para Strand el paisaje es muy complejo: «El problema del paisaje es la unidad de todo lo que está incluido, en un paisaje normalmente tienes un primer plano, un plano medio, la distancia y el cielo. Todo esto tiene que estar relacionado, lo que no siempre se logra. Cezanne es un maestro haciendo esto, porque no solo todo elemento está relacionado en sus pinturas sino que consigue unir la profundidad, consigue un espacio tridimensional. Esto es lo que quiero resolver en mis fotografías». También fotografía a sus gentes, que coloca en esos apabullantes paisajes, justo antes de las tormentas y las conocidas como «nubes de Strand».

En 1932 viaja por México junto con el compositor Carlos Chávez. Expone en el Ministerio de educación y consige un encargo para hacer un reportaje sobre las escuelas rurales del estado de Michoacán. También obtuvo el encargo de hacer una serie de películas que reflejaran al México real.

De regreso a Nueva York se asocia al «Group Theatre», y con sus miembros viajará a la Unión Soviética, donde conoce a Eisenstein. Entre 1937 y 1942 Strand fué presidente del «Frontier films», en los que realizará documentales en los que ensalza la lucha comunista, y denuncia las violación de los derechos civiles en Estados Unidos.

Víctima del macartismo y la caza de brujas, se exilia en Francia en 1950, donde continuaría su trabajo. Francia, Italia, Escocia, Egipto, Marruecos, Ghana, Rumanía, etc., serán países que quedará retratados por el objetivo objetivo de Strand, mostrando un mundo, hoy, desaparecido. «Me gusta fotografiar a gente con fuerza y dignidad en sus caras, por mucho que la vida los haya maltratado, no se derrumban».

Para Strand: «un fotógrafo debe tener un respeto por lo que tiene delante, no usar trucos o manipular el proceso, sino utilizar el método de la fotografía directa». La fotografía no es un atajo de la pintura. Escribió, también, que el elemento esencial de la fotografía es el tiempo, la memoria y la mano no pueden realizar lo que esta máquina, la cámara, captura.

Fuentes:

 

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