Boris Spassky

Boris Spassky nació en Leningrado (San Petersburgo) el 30 de enero de 1937. Aprendió las reglas del ajedrez a los cinco años pero no comenzó a jugar hasta los diez años. Fue entrenado, en un principio por Vladímir Zak, y desde 1951 por Tolush. En 1949 pasó a ser candidato a maestro en la URSS. En 1955 hizo su primera parición, de 11, en el campeonato soviético, y obtuvo el tercer lugar. En ese mismo año, en el Interzonal de Gotemburgo se clasificó como Candidato.

En 1956 quedó en primer lugar en el Campeonato de la URSS, empatado con Taimánov y Áverbaj. También quedó en tercer lugar, pero en selecta compañía (Brónstein, Géller, Petrosian y Szabo) en el Torneo de candidatos de Amsterdam, detrás de Smyslov y Keres. En el año 1959 quedó en segundo lugar (empatado con Tal) detrás de Petrosian en el Campeonato Soviético y en primer lugar en el Torneo Internacional del Club de Ajedrez de Moscú Central. A pesar de estos logros Spassky ha revelado que en este tiempo no pensaba mucho en el Campeonato Mundial. Particularmente le molestaba el tremendo esfuerzo y dedicación que se necesitaba para obtener constantes triunfos. En 1960 queda empatado con Bobby Fischer en el Torneo Internacional de Mar del Plata.

Su juego, en esta etapa, era posicional y muy maduro, impropio de su juventud. Se casó pero tuvo muchos problemas conyugales. En 1961 se divorció, ganó en confianza y estabilidad emocional, y comenzó lo mejor de su carrera. Hasta juego se hizo más alegre. Su ascenso franco a la cima vino con el cambio de entrenador, que le merecieron cinco primeros lugares: Campeonato Soviético en Bakú 1961, repitió esta hazaña en Leningrado 1963 (empatado con Stein), Belgrado 1964, el Torneo Zonal de Moscú de 1964 y el Interzonal de Amsterdam ese mismo año. En 1965 batió, en el camino hacia el título mundial, a Keres (6 a 4), Géller (5,5 a 2,5) y Tal (7 a 4), lo que le dio derecho a disputar el título mundial a Petrosian, aunque perdió por 11,5 a 12,5. Spassky no era el favorito, pero ganaba en toda la línea a todos los, teóricamente, favoritos. Volvió a repetir de nuevo el ciclo de candidatos, venciendo de nuevo, y volviendo a retar a Petrosian. En el Interzonal de Santa Mónica, ganó sin perder partida a Fischer (13 a 5) y Larsen. Obtuvo victorias en los torneos de Beverwijk 1967 y Sochi 1967. En el torneo de Candidatos derrotó a Géller, Larsen y Korchnoi. Esta vez sí ganó a Petrosian, por 12,5 a 10,5.

Tras ser campeón del mundo obtuvo dos buenas victorias, en Leiden y Amsterdam en 1970. Spassky hubo de defender su título en 1972 Reikiavik contra Fischer, y perdió en título por 8,5 a 12,5. Este fue uno de los campeonatos más polémicos de la historia del ajedrez. No sólo se trataba de un encuentro por el título mundial. En plena guerra fría se convirtió en un duelo por la hegemonía mundial. La derrota de Spassky le acarreó mucho problemas con las autoridades soviéticas. En 1973 ganó el Torneo Soviético de nuevo y como candidato en 1974 perdió ante Kárpov en la semifinal.

Las condiciones en que Spassky jugó el mundial de 1972 en Reikiavik fueron las típicas de la dictadura estalinista. Cuenta que él había quedado extenuado al tener que librar una batalla de principios y condiciones contra las autoridades de Moscú, quienes le querían imponer a toda costa un sinfín de instrucciones, muchas de ellas absurdas. Se le impuso con quién debía preparase, quiénes tenían que acompañarlo y quiénes no, cuándo tenía que partir y cuándo regresar; ni siquiera la decisión acerca de si su esposa debía acompañarlo o no le pertenecía. Se le prohibió tomar decisión alguna sin antes consultar a Moscú y eso le alteró y debilitó psicológicamente, al punto de que desde antes del encuentro de Reikiavik ya se sentía anímicamente derrotado. El entrenador que se le impuso, Géller, sólo se ponía a analizar aperturas que le interesaban a él (a Géller) y eso generó un conflicto entre ambos que incrementó el malestar que ya de por sí sentía. Spassky afirma que Géller quería imponerle determinadas líneas y variantes que no iban con su estilo y que no le interesaba jugar. Mentalmente se hallaba muy a disgusto por todo eso y de algún modo desanimado y no podía hallarse a sí mismo. Dijo que la gota que derramó el vaso fue cuando Bobby no se presentó a la ceremonia de inauguración y luego le dejó esperando más de una hora en la tercera partida. Dijo que en ese momento él ya lo único que quería era terminar ese absurdo ajetreo de locos y regresar a casa, porque ya no sentía ni siquiera deseos de jugar al ajedrez; pero las autoridades rusas no le dieron consentimiento y lo obligaron a permanecer.

Tras la derrota ante Fischer la nomenclatura soviética le condenó al ostracismo, a pesar de sus éxitos deportivos. En 1973 ganó el campeonato soviético y llegó a las semifinales del ciclo de candidatos, pero la situación se hizo insostenible para él y no volvió a la URSS, reteniendo su ciudadanía soviética. Tras divorciarse por segunda vez, se casó con una diplomática francesa y se marchó a vivir a París y se nacionalizó francés en 1975. Como candidato por quinta vez, derrotó a Hort y a Portisch, pero perdió el match final ante Korchnoi. En 1984 adquirió la nacionalidad francesa. Obtuvo primeros lugares en Bugojno 1978, Baden 1980, Linares 1983 y Wellington 1988. Jugó en 7 Olimpíadas de 1962 a 1978 y desde 1984 juega para Francia, donde ha ayudado a desarrollar jóvenes valores.

En 1992 (30 de septiembre) jugó de nuevo un encuentro contra Fischer en Sveti Stefan y Belgrado, en un encuentro lleno de polémica y que se lo tomó más que como una revancha unas partidas entre dos viejos amigos que se habían tenido que enfrentar como enemigos. Perdió de nuevo por 10 victorias, 5 derrotas y 15 tablas, pero el resultado fue lo de menos.

Spassky, sin ser probablemente un genio, era un jugador completísimo, capaz de jugar bien todas las fases de la partida y en todo tipo de posiciones. La coincidencia temporal con Fischer ha obscurecido, injustamente, su figura. Spassky considera a Capablanca, Aliojin, Fischer, Kárpov y Kaspárov los mejores jugadores de todos los tiempos. Spassky se sentía igual de cómo en todo tipo de posiciones, y era capaz de ajustar su estilo al de su rival, y así jugar partidas de ataque con la misma facilidad que partidas posicionales.

Spassky hacía gala de nervios de acero ante el tablero, pero cuenta una anécdota de su match contra Korchnoi en Belgrado 1978, en el que sintió que Korchnoi le estaba hipnotizando, quizás con algún dispositivo electromagnético, y por eso decidió alejarse del tablero y estudiar las posiciones desde un tablero mural para espectadores. Spassky cuenta que posiblemente era algún pequeño artefacto que Korchnoi traía escondido en la muñeca junto al reloj o en el bolsillo y que lo hacía a él (a Spassky) sentirse como mareado y con un malestar inexplicable. Sólo cuando se levantaba del tablero y se ponía a analizar lejos de Korchnoi en un tablero mural podía lograr que desapareciera ese extraño malestar.

Si se le pregunta por el adversario más duro al que se ha enfrentado en toda su vida uno puede pensar que fue Fischer o Korchnoi, pero el responde Kárpov, con quien disputó un match y numerosas partidas de torneo. Considera que cuando disputó su match de candidatos contra Kárpov en 1973 se sentía en forma óptima, incluso ese año ganó el campeonato soviético por encima de Kárpov y todos los grandes maestros rusos de élite del momento. Sin embargo, sintió que Kárpov había desplegado un enorme poderío y una tremenda profundidad en sus concepciones durante el encuentro. Sobre la actitud de Fischer contra el mundo del ajedrez de la época considera que Bobby Fischer hizo mucho por el ajedrez mundial, por combatir la corrupción imperante dentro y fuera de la FIDE; dice que la lucha de Bobby no era realmente contra los rusos en particular, sino contra todo lo podrido y corrupto del mundo del ajedrez, gran parte de lo cual emanaba de la federación rusa. Considera que, en contraste, Kaspárov sólo ha pensado en sí mismo y ha exacerbado la corrupción en el ajedrez mundial con su actitud egoísta y carente de principios.

Boris Spassky es un tipo agradable al que se el ve siempre sonriente. Yo le vi pasearse entre las mesas del Open de Oviedo (a comienzos de los 90) disfrutando del contacto con los aficionados y haciendo comentarios aquí y allá. Le gusta dar una imagen de indolente y perezoso, y no deja de serlo en alguna medida que compensa con su gran talento, pero eso no cuadra en un campeón del mundo. Disfruta como nadie de la conversación relajada ante un café o un vaso de vino. Lejos de los excesos de los divos Spassky es un gran tipo.

Campeonatos del mundo

Año: 1966
Ciudad: Moscú (Rusia)
Contrincantes: Petrosian contra Spassky
Resultado: 12,5 – 11,5
Campeón: Petrosian (4 ganadas, 3 perdidas, 17 empatadas)

Año: 1969
Ciudad: Moscú (Rusia)
Contrincantes: Petrosian contra Spassky
Resultado: 10,5 – 12,5
Campeón: Spassky (6 ganadas, 4 perdidas, 13 empatadas)

Año: 1972
Ciudad: Reikiavik (Islandia)
Contrincantes: Spassky contra Fischer
Resultado: 8,5 – 12,5
Campeón: Fischer (7 ganadas, 3 perdidas, 11 empatadas)

Frases célebres que se le atribuyen

  • «El Ajedrez es como la vida».
  • «Sus puntos débiles en ajedrez son un secreto». (Sobre Bobby Fischer).
  • «Petrosian me recuerda a un erizo. Justo cuando uno cree que lo tiene cogido, saca sus púas».
  • «El ajedrez, con toda su profundidad filosófica, su llamamiento estético, es antes que nada un juego en el mejor sentido de la palabra, un juego en el que se pone de manifiesto la inteligencia, el carácter y la voluntad de uno».
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