Principios elementales de composición: El paisaje

El paisaje es una de las especialidades fotográficas más populares, ya que el paisaje, natural, rural o urbano, está ahí, al alcance de todos, y no hay que pedirle permiso para fotografiarlo; pero del mismo lugar se pueden hacer fotos muy diferentes y de muy diferentes calidades. En la pintura el paisaje ha estado de fondo desde siempre, pero no aparece como protagonista hasta el Renacimiento, y se trata de un paisaje humanizado. Hasta el Romanticismo y el Impresionismo el paisaje natural no se convierte en protagonista.Aunque la puesta y la salida del sol nos ofrecen colores y paisajes espectaculares, que podemos fotografiar de pasada, lo fundamental para hacer una buena fotografía de paisaje es conocer el lugar, conocerlo bien, a distintas horas del día, y con distinta luz, para poder determinar qué entra en el encuadre, qué queda fuera, qué atmósfera le va bien, qué luz, qué queremos enfatizar y qué no.

La luz, la bruma, la humedad, las texturas, el relieve, los colores, todos son elementos compositivos que se encuentran en el paisaje y que debemos tener en cuenta. Un paisaje bonito no implica una buena foto, y menos una buena composición, hay que decidir, puesto que el encuadre de la foto nos va a seleccionar solo una parte de la realidad.

En el paisaje podemos distinguir dos modalidades, que es lo primero que debemos decidir, el paisaje objetivo, en el que lo fundamental son los elementos que aparecen, y por lo tanto su nitidez y definición, y el paisaje subjetivo, donde lo fundamental es la atmósfera y la luz que encontramos, sin importarnos gran cosa los elementos que aparecen. De esta segunda manera entenderían el paisaje los impresionistas, los grandes inventores del paisaje como motivo icónico.

La segunda decisión será la contraposición cielo-tierra, o dicho de otro modo, la posición de la altura del horizonte. En este caso el horizonte no solo nos va a dar sensación de espacio, si no que va a determinar cuál es el protagonista del paisaje, si el cielo, por que tenga unas nubes muy bonitas, o el suelo.

Luego hay que determinar qué elemento del paisaje va a ser nuestro centro de atención, al que daremos más luz, nitidez, colores más vivos, o menos, en contraste con el resto de la escena. Suele ser el eje mayor de la composición, el punto más alto, y debemos decidir si lo ponemos a la izquierda, a la derecha o en el centro del encuadre.

Es importante que en nuestros paisajes haya un centro de interés principal, y no dos, o más, de igual importancia. Puede haber elementos secundarios importantes, pero han de estar al servicio del motivo principal, sin robarle protagonismo, y procurando llevar la vista desde el motivo secundario al principal.

Una vez decididos los elementos que van a entra en el encuadre hay que pensar en cómo organizarlos, dependiendo de si los podemos mover o no, o si hay que buscar un punto de vista u otro. El paisaje nos va a ofrecer muchos contrastes que podemos aprovechar; líneas verticales, horizontales, formas redondeadas, etc. También podemos buscar formas geométricas que relacionen los elementos de la escena; triángulos, rectángulos, etc. Podemos buscar elementos repetidos, con ritmo, o cambios de ritmo, líneas rectas, curvas, en ese, o quebradas, etc. También podemos decidir si nuestro paisaje va a ser limpio, con muy pocos elementos, o abigarrado.

Todos ellos son elementos compositivos que van a dar carácter a nuestro paisaje, y deben de estar al servicio del mismo, y del centro de interés que hayamos decidido. Debemos evitar líneas y centros de interés que nos distraigan o que nos lleven fuera de la escena, o a otra parte del encuadre.

En el paisaje, uno de los elementos principales es el espacio, y ya hemos visto cómo se crea espacio en un cuadro o foto, el otro motor es el espectador, que debe de verse transportado al lugar. En este sentido hay que cuidar el primer plano, en la parte baja del encuadre. Podemos decidir si hay un apoyo para el espectador, con un elemento sólido cercano, o no, apostando por un paisaje más etéreo.

Podemos decidir si ponemos un obstáculo, como una valla, o no, o si tiene una puerta, invitando al paso o impidiéndolo, dependiendo de lo que queramos expresar. Podemos decidir si los elementos principales del paisaje estarán enmarcados por elementos secundarios, o no.

Los paisajes cambian a lo largo del día y del año, gracias a las diferentes luces que lo bañan, y a los juegos de luces y de sobras. Es posible fotografiar un mismo paisaje, incluso con un mismo encuadre, y conseguir diferentes resultados.

Cuando fotografiamos un paisaje podemos estudiar sus formas hasta encontrar el esquema que nos interesa para conseguir una composición correcta. Con unas pocas líneas que vayan de lado a lado del encuadre y que delimiten y organicen los aspectos más importantes del paisaje conseguiremos composiciones muy interesantes. Estas líneas casi siempre delimitan áreas superpuestas que se encuentran a diferentes distancias. Un buen esquema de paisaje debe guiar la vista del observador, llevarla desde el primer plano hasta el último.

En un paisaje la presencia de personas y animales atrae inmediatamente la atención, y se convierten en el foco de atención por encima de cualquier otro elemento. Pueden convertirse en el motivo de la foto, con el paisaje como marco, pero si lo que queremos es un paisaje con personas o animales y que estos no le quiten demasiado protagonismo, deben estar en una posición marginal, y sin destacar en exceso; o ser tan numerosos que no llamen la atención.

Los edificios y otras construcciones nos hablan de un paisaje humanizado, trabajado, organizado a lo largo de la historia. Su inclusión da carácter al paisaje y transmite mensajes muy concretos.

Índice

  1. Proemio
  2. Introducción
  3. El encuadre
  4. Los elementos elementales
  5. El espacio
  6. El orden
  7. Unidad y variedad
  8. Simetría y asimetría
  9. Figura y fondo
  10. Claros y oscuros
  11. Los esquemas compositivos elementales
  12. El retrato
  13. El paisaje
  14. Edificios
  15. El bodegón
  16. Las decisiones rápidas de la fotografía callejera
  17. De la belleza por que sí
  18. Conclusión
  19. Cómo analizar la composición de una foto

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