Y Mahoma no existió

Como es sabido por todos no hay prueba alguna, fuera de los propios evangelios, de la existencia de Jesús, pero lo que no es tan conocido es que tampoco las hay Mahoma.

Los documentos que nos hablan de la existencia y de la vida de Mahoma es el propio Corán, la sira (o biografía) y los hadices, el problema es que todas ellas son fuentes partidarias, escritas para autojustificarse, y no hay ninguna otra fuente independiente que hable de Mahoma, ni de sus hazañas.Las biografías más antiguas sobre Mahoma se escribieron más de 120 años después de su muerte, y en ellas se recogen las tradiciones orales sobre Mahoma, no se hace una investigación histórica de su figura. Son La vida del profeta de Dios de Ibn Ishaq (768) y la escrita por al-Waqidi (822).

El Corán y los hadices fueron transmitidos de forma oral hasta su fijación definitiva por escrito en tiempos del califato de Otmán (644-656). Obviamente son fuentes que se van modificando para reafirmar la figura de Mahoma y sus enseñanzas.

Son, pues, pruebas dudosas, y no hay pruebas alternativas. Incluso la historiografía islámica distingue entre datos fiables, probables y dudosos, según la lista de personas que transmitieron estos relatos antes de que fueran anotados. Estas ‘cadenas de transmisión’ de la información se conocen como isnad.

Al contrario que la Biblia, el Corán nunca ha sido sometido a una crítica histórica rigurosa, y menos dentro del mundo islámico, y tampoco se ha hecho de la figura de Mahoma, pero lo cierto es que los textos fuente fueron escritos en los siglos IX, X y XI, y lo que se conserva no son los originales, si no copias. La historiografía islámica rigurosa no empieza hasta los siglos XII-XIII d. C.

Pero no es ya que no existan fuentes independientes, lo cual es muy extraño, por que Arabia, en tiempos de Mahoma, está rodeada de dos grandes imperios en expansión, Bizancio y el imperio Sasánica, y en ninguno de ellos se recoge ninguna noticia de la formación de una nueva religión, ni un nuevo poder que pronto entraría en competencia con ellos, hasta destruirlos; la verdad es que tampoco existen datos arqueológicos que puedan confirmar ni su existencia ni lo que, supuestamente, hizo.

Así pues, al igual que Jesús, no hay pruebas independientes que demuestren la existencia real de Mahoma, ni de Moises, ni de Abraham dicho sea de paso. Pero al contrario de con Jesús, del cual yo tiendo a pensar que es más fácil crear una religión en torno a una persona real a la que poco a poco se va mitificando, con Mahoma, puesto que su religión tiene desde el principio vocación de vincularse al poder, y de estar protegida por el poder, es más sencillo que sean los propios jefes tribales, que quieren unificar las tribus arábigas, los que se inventen la figura de Mahoma, protegida y mítica desde el principio.

Para saber más El profeta Mahoma, Portal:Islam, La vida de Muhammad: Materiales y fuentes.

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