Una mirada histórica sobre algunos movimientos sociales

 

Vivimos en una sociedad, la capitalista, democrática y occidental, que genera dentro de sí ciertos cambios. Casi se podría decir que está permanentemente en transformación, y que estos cambios son muy rápidos, y hasta cierto punto definitivos. Un vicio del que no están exentos ni los sociólogos, ni los historiadores, ni los periodistas, ni nadie que se dedique a observar la sociedad es el de pensar que vivimos la época más decisiva de la historia de la humanidad, o la más catastrófica. Sigue leyendo

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Del feudalismo

La cuestión del feudalismo es un asunto que ha levantado pasiones entre los historiadores. En el siglo pasado, el periodo que va desde la caída del Imperio romano al Renacimiento se consideró una etapa de superstición y obscurantismo en el que los hombres eran tratados como esclavos. Pero la realidad fue muy diferente. En la Edad Media se crea un tipo de economía que tiene en la producción de la tierra y los vínculos personales sus señas de identidad: la economía feudal. Sigue leyendo

De la crisis humanitaria

Crisis humanitaria es una expresión que se ha colado estos días para referirse a la crisis de los refugiados que huyen de la guerra siria, y el DAESH. Aunque la Fundéu la da por válida a mí me sigue pareciendo un contrasentido. Yo estoy con Lázaro Carreter que, en «El dardo en la palabra», condena esta expresión porque humanitario es lo que se hace por el bien de la humanidad. Sigue leyendo

Giulio Cesare Polerio

Giulio Cesare Polerio nació en Lanciano en 1548 y murió en 1612. Era considerado el mejor jugador de Roma a finales del siglo XVI. Es contemporáneo de Ruy López de Segura. En sus escritos se citan por primera vez algunos gambitos que han venido siendo practicados hasta nuestros días, algunos de ellos con nombres de ajedrecistas muy posteriores que contribuyeron a su difusión. Sigue leyendo

Jacques Mieses

Jacques Mieses nació en Leipzig en 1865 y murió en Londres en 1954. Fue uno de los mejores representantes de las escuela Moderna de ajedrez, pero era un jugador de ataque con una imaginación fantástica. En su juventud no aceptaba los principios de Steinitz, pero llegó a dominarlos a la perfección. No obstante, su juego siempre conservó una pulsión romántica. Ganó poco torneos, pero mucho premios de belleza. Su mayor éxito lo obtuvo en el torneo de Viena de 1907, que ganó por delante de Duras, Maroczy y Schlechter. Tuvo que huir de la barbarie nazi por su condición de judío, y se nacionalizó británico. Fue árbitro internacional, escritor y editor de prestigio.